Martes semana 29ª Tiempo Ordinario (20 octubre, S.Pablo de la Cruz):

De Corazón a corazón: Rom 5,12-21 ("Por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos… por Jesucristo nuestro Señor"); Lc 12,35-38 ("Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, como quienes esperan a su señor que vuelva de la boda")

Contemplación, vivencia, misión: Si la vida se comparte con Cristo (“consorte”, esposo, amigo, hermano), las dificultades se convierten en sorpresas de su amor y no en sustos. Es verdad que la creación y la historia humana están llenas de consecuencias del pecado; pero la gracia de Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación, es más poderosa, si dejamos que él entre en nuestra vida. “En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca” (Laudato si’, n.220).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María es la “llena de gracia” y la “Inmaculada” para cooperar con Cristo en nuestra santificación; “por esto es nuestra Madre en el orden de la gracia” (LG 61).

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