Jueves semana 29ª Tiempo Ordinario (22 octubre 2015, S.Juan Pablo II)

De Corazón a corazón: Rom 6,19-23 (“El don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”); Lc 12,49-53 (“He venido a prender fuego a la tierra”)

Contemplación, vivencia, misión: A Jesús le arde el Corazón por las ganas de comunicar a todos la vida nueva, como participación en la vida divina. Por esto afronta la vida terrena a cualquier precio, aunque sea con el riesgo del rechazo y de la crucifixión. Es el fuego o auténtico “celo” apostólico, que quiere contagiar a sus amigos. Si es fuego verdadero, es siempre respetuoso de lo que Dios ya ha sembrado en los demás como preparación para un encuentro explícito con Cristo. Esto “implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal” (Laudato si’, n.220). La familia se construye en comunión.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La vida se transforma en acción de gracias continuando el “Magníficat” de María. “Nunca como hoy la Iglesia ha tenido la oportunidad de hacer llegar el Evangelio, con el testimonio y la palabra, a todos los hombres y a todos los pueblos” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n.92).

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