Sábado semana 29ª (24 octubre 2015, S.Antonio Mª Claret)

De Corazón a corazón: Rom 8,1-11 ("El Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece"); Lc13,1-9 (La higuera estéril: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas")

Contemplación, vivencia, misión: Año tras año, el Señor pide respuesta a su amor de totalidad. Y año tras año buscamos algún “hortelano” que haga fructificar nuestro huerto: año mariano, año eucarístico, año sacerdotal, año de la fe, año de la vida consagarada, año santo de la misericordia… El “Espíritu” de Cristo es de mansedumbre y humildad, de misericordia y de entrega, de celo apostólico y de fidelidad a la misión del Padre en el Espíritu Santo. “Haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo, ofreciéndose a Dios «como un sacrificio vivo, santo y agradable» (Rm 12,1)” (Laudato si’, n.220). Sin ese sacrificio, no hay familia.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: En el itinerario de nuestra fe, pedimos la ayuda de quien nos lleva en su corazón maternal, como llevó a Jesús en su seno para transmitirlo al mundo. "Es María, es el Corazón de María, la que más caridad tiene… Es todo caridad… María es el corazón de la Iglesia" (S. Antonio Mª Claret).

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