Lunes semana 30ª Tiempo Ordinario (26 octure 2015)

De Corazón a corazón: Rom 8,12-17 ("Recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!… coherederos de Cristo"); Lc 13,10-17 (En una sinagoga: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad")

Contemplación, vivencia, misión: Para Jesús, lo importante no son las grandes enfermedades (ni los cargos ni las cualidades), sino la persona por lo que ella es en sí misma. La mujer “encorvada” es símbolo de nuestro desánimo y depresión. La mejor curación de todos los males consiste en poder decir y vivir la expresión “Abba”, “Padre”, tal como Jesús la pronuncia y vive. Nos comunica su Espíritu para que vivamos y caminemos según su Espíritu (cfr. Gal 2,25), y podamos decir “Padre” con Él (Gal 4,6). Oración final de Laudato si’: “Hijo de Dios, Jesús, por ti fueron creadas todas las cosas. Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos. Hoy estás vivo en cada criatura con tu gloria de resucitado”.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La mirada amorosa de Jesús al Padre (cfr. Jn 17,1) es la misma que dirige a María (cfr. Jn 19,26), encargándole ayudar a sus discípulos (que son sus hijos) en este itinerario de fe y de actitud filial, con vistas a poder decir “Padre” como “hijos en el Hijo” (Efes 1,5).

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