S. Simón y S. Judas Apóstoles (miércoles 28 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Ef 2,19-22 “Sois miembros de la familia de Dios… edificados sobre los Apóstoles y profetas”); Lc 6,12-19 (“Eligió a doce, a los que dio el nombre de apóstoles”)

Contemplación, vivencia, misión: De la mayoría de los doce “Apóstoles” no sabemos donde están sus cenizas. Pero dieron la vida por Cristo y vivieron en sintonía con sus amores, y esta huella no hay quien la borre del corazón de Dios y de la Iglesia. Sus “sucesores” siguen siendo nuestro punto de referencia y de apoyo. Son los “fundamentos”, porque su vida se consumió en el amor. Jesús sigue eligiendo y llamando por el nombre: tú, yo, él, nosotros… Cada uno es irrepetible y ocupa un lugar privilegiado en su Corazón, para una misión de esperanza: construir la humanidad como una sola familia de hermanos en Cristo. Necesitamos unos de otros para responder al amor. No hay privilegios, sino sólo servicios peculiares de caridad fraterna.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Meditar el Evangelio equivale a un “contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima" (Juan Pablo II). Quien sigue a Cristo, “No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe” (Laudato si’, n.220).

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