Jueves semana 30 Tiempo Ordinario (29 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Rom 8,31-39 ("A su propio Hijo le entregó por todos nosotros… ¿Quién nos separará del amor de Cristo?"); Lc 13,31-35 ("¡Jerusalén, Jerusalén!… ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!")

Contemplación, vivencia, misión: Los gestos de Jesús son expresión de sus vivencias más hondas. Se compara a una gallina que cobija a sus polluelos. Es su amor tierno de “madre” (su “misericordia”), que se traduce en cercanía, llevarnos en su corazón, dar la vida. Es su “sacerdocio” (mediación por el sacrificio de su misma vida), que es desposorio, fraternidad, amistad profunda e irreversible. Realmente, en ese amor de Cristo, el Padre nos ha dado todo. Ya nada ni nadie puede ocupar en nuestro corazón su lugar de amigo, esposo, hermano, Sacerdote” y Buen Pastor: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María es “Madre de la unidad” en nuestro corazón, en la Iglesia, en la sociedad humana. Al recordar su Visitación, se aprende que la religión es para promover la paz y la armonía entre los pueblos. “Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores” (Laudato si’, n.224).

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