Viernes semana 30ª Tiempo Ordinario (30 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Rom 9,1-5 ("Desearía ser yo mismo anatema… por mis hermanos, los de mi raza según la carne, los israelitas… de los cuales también procede Cristo según la carne"); Lc 14,1-6 (En sábado, a un enfermo "lo tomó, lo curó y lo despidió")

Contemplación, vivencia, misión: Pequeña o grande enfermedad, lo que cuenta para Jesús es la persona, independientemente de las opiniones pseudoculturales o pseudoreligiosas. Cada persona es un pedazo de su Corazón, como la ovejita reencontrada y colocada ahí junto a su seno. Pablo, con una hipérbole (“anatema”), se ofrecía a ser víctima por sus hermanos, si fuera necesario. Jesús sigue queriendo nuestra colaboración para “completar” lo que falta en cada uno de nuestros hermanos; es un misterio de amor que fundamenta nuestra esperanza. “La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida … Se trata de la convicción de que «menos es más»” (Laudato si’, n.222).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Jesús fue siempre (y sigue siendo) “holocausto” (donación total) por toda la humanidad, desde el seno de María. “Corremos este riesgo: … estamos con Jesús, pero no pensamos como Jesús… Podemos hablar de Él y trabajar para Él, pero vivir lejos de su corazón, que se inclina hacia quien está herido” (Papa Francisco, Homilía Misa de clausura del Sínodo)

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