TODOS LOS SANTOS (domingo 1 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Ap 7,2-4.9-14 (“Una enorme muchedumbre de todas las naciones… vestidos con túnicas blancas”); 1Jn 3,1-3 (“Somos hijos de Dios… seremos semejantes a él porque lo veremos tal como es”); Mt 5,1-12 (“Bienaventurados los pobres… afligidos… mansos… misericordiosos… de ellos es el Reino de los cielos”)

Contemplación, vivencia, misión: La verdadera historia de la humanidad la han construido quienes, a pesar de sus limitaciones, han hecho de su vida una donación. ¿Cuántos son? Todos somos llamados a realizarnos amando. La vida es un reto, a modo de ensayo maravilloso, para hacerse “semejantes” a quien nos ha creado por amor. En Cristo (que da la vida por amor) podemos “blanquear” nuestras túnicas, para participar de su misma filiación. El proceso consise en compartir libremente su mismo estilo de vida y de no anteponer nada a su amor. “La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos” (Laudato si’, n222).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Estamos llamados a ser “santos”, reflejo de la realidad de Dios Amor, el “Santo”, que sostiene nuestro existir con los latidos de su corazón paterno. María es la “Reina de todos los santos”.

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