Miércoles semana 31ª (4 noviembre 2015, S. Carlos Borromeo)

De Corazón a corazón: Rom 13,8-10 (“Con nadie tengáis otra deuda que la del amor”); Lc 14,25-33 (“El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío”)

Contemplación, vivencia, misión: “No anteponer nada al amor de Cristo” (San Justino y San Benito). No se entiende la “cruz”, si no es a la luz del amor de Jesús que hace posible el nuestro. El verdadero amor tiende a ser de totalidad. El despego como libertad hace sufrir, pero purifica y fecundiza. No se rechaza nada bueno, ningún don de Dios, sino que todo se enmarca en los planes de Dios Amor. Nos debemos al Amor y no tenemos otra deuda que la de amar a todos en él. “No es fácil desarrollar esta sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos autónomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar” (Laudato si’, n.224).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María y José cumplían los preceptos (presentación del niño, fiesta de Pascua, etc.) como itinerario para compartir la misma suerte de Jesús, quien dio sentido pleno a la ley del amor.

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