Jueves semana 31ª Tiempo Ordinario (5 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Rom 14,7-12 ("Si vivimos, para el Señor vivimos, si morimos, para el Señor morimos… somos del Señor"); Lc 15,1-10 ("Todos los publicanos y pecadores se acercaban a él para oírlo"; parábolas de la oveja perdida y de la dracma, "alegraos conmigo")

Contemplación, vivencia, misión: Las parábolas de la misericordia casi parecen una legàitima autojustificación de Jesús por el hecho de acoger a publicanos y pecadores. Pero es su razón de ser “Jesús”, Salvador de todos y de cada uno, especialmente de los más necesitados de su misericordia. La gran tentación es querer justificarse haciendo que Dios condene a los que, según nosotros, se portan mal. Pero Dios Amor hace salir “su sol” con amor para cada uno sin excepción. Quizá hay más tinieblas en un corazón envidioso y autosuficiente (y que no sabe perdonar), que en una persona pecadora que intenta salir de su apuro. La narración sobre la oveja y la dracma perdida todavía hoy reflejan los latidos del Corazón de Jesús.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La “misericordia” que canta María en el Magníficat (“de generación en generación”), es la ternura materna de Jesús en su seno. “Hijo de Dios … Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos” (Laudato si’, oración final).

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