Dedicación Basílica S.Juan de Letrán (lunes 9 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Ez 47,1-2.8-9.12 ("Esta agua viene del santuario) / 1Co 3,9-11.16-17 ("Somos edificación de Dios… el cimiento es Jesucristo… el Espíritu habita en vosotros"); Jn 2,13-22 ("La casa de mi Padre")

Contemplación, vivencia, misión: Somos "casa" de Dios, "cuerpo" o expresión de Cristo, "consortes" (Iglesia "esposa") de Cristo para correr su misma suerte. En el corazón y en la familia cristiana resuena la oración de Cristo (el "Padre nuestro" como actitud filial), las bienaventuranzas (la actitud de donación ante la historia) y el mandato del amor (el mismo amor de Cristo). La “casa de mi Padre” (Jn 2,16; cfr. Lc 2,49) indica que toda la creación es morada de Dios, manifestada especialmente en el signo del templo. El verdadero “templo” es el mismo Jesús (Jn 2,21). El templo de Dios tiene que ser también el corazón, donde mora el mismo Dios y hace de todos nosotros su misma familia divina, de “piedras vivas” cimentadas en Cristo. La oración en familia “nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados” (Laudato si’, n.227).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El templo (como el de San Juan de Letrán) simboliza toda esta realidad de Iglesia que es caridad (presidida por el sucesor de Pedro) y que encuentra en María su modelo y Madre. El bautismo es una celebración de la Iglesia madre. Ver lunes semana 32º en Año Litúrgico.

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