Viernes semana 32ª Tiempo Ordinario (13 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Sab 13,1-9 (“De la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor”); Lc 17,26-37 (“Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es siempre sorpresa, cuando se quiere vivir como donación. Si no hay amor de donación, la vida se convierte en una serie interminable de sustos. Perder es ganar, cuando se vive dándose como Jesús. El Señor nos habla no solamente en la Escritura (allí su hablar es especial), sino también en las criaturas, en los acontecimientos, en los hermanos. Si no se descubre al Creador que nos ama, no se entiende nada de sus dones. La ciencia no es válida, si no tiende a la sabiduría de buscar la verdad plena en Aquel del que venimos y al cual volvemos. “Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica” (Laudato si’, n. 231).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Fueron continuas las sorpresas en la vida de María (y de José). Ella vivía perteneciendo totalmente a la historia concreta de Jesús. La gran sorpresa era Él, que es la clave de toda la historia.

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