Sábado semana 32ª Tiempo Ordinario (14 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Sab 18,14-19,9 ("Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía… tu Palabra omnipotente saltó del cielo"); Lc 18,1-8 (Al contrario del juez inicuo: "Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?")

Contemplación, vivencia, misión: Orar sin interrupción es vivir la vida tal como está programada por el Señor: dejarse acompañar por él y por su amor. Nuestros deseos los ha sembrado él en nuestro corazón; nosotros, a veces, los “tiznamos” con nuestro egoísmo; por esto conviene vivir en relación personal con él. Su mirada y su presencia nos purifican, iluminan, transforman. Su Palabra personal, el Verbo, la recibimos cuando entramos en su “silencio”, haciendo callar todo lo que no suene a amor, “estando con quien sabemos que nos ama” (Santa Teresa). “El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas” (Laudato si’, n.231).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Cuando María y José buscaban al niño Jesús perdido en el templo, su búsqueda era oración muy comprometida. El deseo de estar con el Señor es ya oración. Quien lo desea, ya lo ha encontrado.

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