Martes semana 33ª Tiempo Ordinario (17 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: 2Mac 6,18-31 (Martirio del anciano Eleazar “ejemplo de nobleza y recuerdo de virtud”); Lc 19,1-10 (“Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa… El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se invita a sí mismo para compartir nuestra existencia. Su misión es salvar lo que estaba perdido. Sin él, no se encuentra sentido a la vida. Quien ha experimentado su cercanía, su amor, su perdón, está preparado para afrontar cualquier dificultad, aunque sea el martirio como Eleazar. Nuestra debilidad es máxima y se experimenta continuamente. La fuerza sólo puede venir de una presencia del Señor: “No temas, estoy contigo” (Hech 18,9-10). “El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre” (Laudato si’, n.233).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Durante las persecuciones hay mucho mártires que dan la vida. Y hay también muchas madres que sufren en su corazón el mismo martirio. El “Salvador” (Jesús) ha querido a su Madre y nuestra como “cooperadora de la salvación” (LG 56); ella “se asoció con corazón maternal a su sacrificio” (LG 58).

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