Presentación Virgen María (sábado 21 noviembre 2015, contemplación)

De Corazón a corazón: “Grita de gozo y regocíjate, hija de Sión, pues he aquí que yo vengo a morar dentro de ti” (Zac 2,14); “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre! (Mt 12,49-50).

Contemplación, vivencia, misión: El primer momento de la existencia de María fue  ya “lleno de gracia” (es la Inmaculada). El primer momento “consciente” (cuándo?) fue totalmente para Dios. Así preparó su “sí”, para recibir al Verbo antes en su Corazón que en su seno. Recibió a Dios Amor y se hizo templo del Amor para todos. Su “sí” es el nuestro, el único que da sentido gozoso a la vida. Los años de infancia de María (prescindiendo de sus circunstancias concretas), fueron el ensayo de un “sí” de donación total (repitiendo la “shemá” y la respuesta a la Alianza). La Palabra de Dios entró en su Corazón y en su seno virginal; es modelo de vida contemplativa.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Aquella realidad vivencial y consciente de la “llena de gracia” (quizá desde sus tres años en el templo) forma parte de nuestra biografía. Jesús nos la dio por Madre, tal como era. Nosotros participamos de esta gracia por el bautismo: “El agua que se derrama sobre el cuerpo del niño que se bautiza es signo de vida nueva” (Laudato si’, n.235). Ver sábado semana 33, TO, en Año Litúrgico.

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