Martes semana 34ª Tiempo Ordinario (24 noviembre 2015, Stos Mártires de Vietnam)

De Corazón a corazón: Dan 2,31-45 (Daniel interpreta los sueños de Nabucodonosor); Lc 21,5-11 (Ante el templo: “Llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo quedará el amor con que se han hecho las cosas y se han vivido los acontecimientos. Los miles de millones de auroras de toda la historia del universo son una muestra del amor de Dios para cada ser humano. Aquello ya “pasó”, pero ha quedado el amor de Dios que es peculiar para cada uno. Algunas “estatuas” de “grandes” personajes ya no sirven sino de somníferos o de anestesia para hacernos olvidar lo más importante que es la huella del Amor. “El Cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto litúrgico” (Laudato si’, n.235). “La espiritualidad cristiana incorpora el valor del descanso y de la fiesta” (ibídem, n.237).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Al templo iba todos los años la Sagrada Familia, especialmente en la fiesta de la Pascua (cfr. Lc 2,41). La “pérdida” del niño dejaba entrever su misterio de oblación o sacrificio definitivo, para hacer de todos nosotros, su Iglesia (su Cuerpo Místico), el templo del Espíritu Santo (cfr. 1Cor 3,16; 6,19).

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