Miércoles semana 34ª Tiempo Ordinario (25 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Dan 5,1-28 (Daniel interpreta los sueños del rey Baltasar, ante el juicio de Dios); Lc 21,12-19 (“Os perseguirán… por mi nombre, para que deis testimonio”).

Contemplación, vivencia, misión: La comunidad de los creyentes está invitada a vivir en estado de persecución, sin caer en la trampa de una manía persecutoria. Jesús concreta todavía más: “Seréis aborrecidos por todos”. La clave es “por mi nombre”, porque me seguís, porque me amáis, porque estáis conmigo… Si estamos en las manos de Dios Amor, no podemos estar en mejores manos. Él se cuida de todo, con tal de que nos dejemos sorprender por él y colaboremos con él. Nos juzga el amor de Dios: “El mundo fue creado por las tres Personas como un único principio divino, pero cada una de ellas realiza esta obra común según su propiedad personal” (Laudato si’, n.238).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: En la historia de las apariciones marianas se puede observar una constante: Ella se hace presente en momentos de dificultad personal o eclesial. Como buena Madre, no deja solo a ninguno de sus hijos “pequeños”: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” (a San Juan Diego).

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