Sábado semana 34ª Tiempo Ordinario (28 noviembre 2015)

De Corazón a corazón: Dan 7,15-27 (Visiones de Daniel sobre el juicio de Dios: “Llegado finalmente el tiempo en que los santos tomaron posesión del reino”); Lc 21,34-36 (“Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza… y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre”).

Contemplación, vivencia, misión: Las fuerzas del mal, instigadoras del egoísmo humano, intentan manipularlo todo, también la vida y la dignidad personal, familiar y comunitaria. Pero el mal no tiene nunca la última palabra, sino que la tiene el amor. Hay que decidirse por vivir en la libertad como verdad de la donación. Sólo Cristo, el Hijo del hombre, puede comunicar esta fuerza insuperable del amor. La vida o es relación de donación, o no es. “Estamos llamados a incluir en nuestro obrar una dimensión receptiva y gratuita, que es algo diferente de un mero no hacer. Se trata de otra manera de obrar que forma parte de nuestra esencia” (Laudato si’, n.237).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: A Jesús de Nazaret se le calificó (para desprestigiarlo) como “hijo de José” (Jn 6,42) y que “su Madre es María” (Mt 13,55). Pero ése era su timbre de gloria y la señal y prenda clara de un amor que nunca pasa.

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