Miércoles semana 1ª Adviento (2 diciembre 2015)

De Corazón a corazón: Is 25,6-10 ("Enjugará el Señor las lágrimas de todos los rostros… nos alegramos por su salvación"): Mt 15,29-37 ("Los curó… Siento compasión de la gente")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús vive en sintonía con nuestra existencia concreta y asume nuestras preocupaciones y problemas. Una curación "momentánea" o un éxito pasajero, no llenan el corazón. Lo que llena de felicidad la vida es sentirse amado y acompañado por "Alguien" cuya razón de ser está impresa en su nombre: "Salvador" ("Jesús"). Desde el seno de María, ya antes de nacer, la biografía de Jesús es la nuestra. "La fe adquiere la forma del encuentro con una Persona a la que se confía la propia vida” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n. 25). “Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción” (Laudato si’, oración final).
*Hacia la Navidad con la Madre de Jesús: Las palabras de Isaías (“el Señor enjugará las lágrimas”) moldearon el Corazón de María ya desde niña. Un día se formaría en su seno el Corazón de Jesús, “compasivo”, “manso y humilde”, que nos contagia a todos.

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