Viernes semana 1ª Adviento (4 diciembre 2015)

De Corazón a corazón: Is 29,17-24 ("Verán los ojos de los ciegos… Los pobres volverán a alegrarse en el Señor"); Mt 9,27-31 ("Le siguieron dos ciegos gritando: «Ten piedad de nosotros»")

Contemplación, vivencia, misión: No hay problema humano que no pueda ser iluminado por Jesús. El verdadero problema consiste en decidirse a abrir humildemente el corazón a su luz. No existe una alegría mayor que la de abrir todos los días nuestra puerta al Señor que viene. Su luz es para todos sin excepción. Jesús acompaña siempre a sus amigos y apóstoles.

*Hacia la Navidad con la Madre de Jesús: Cuando María, llevando en su seno a Jesús, proclamó “Dios ha hecho obras grandes en mí”, estábamos todos incluidos en ella por ser nuestra Madre. “Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa. Son tuyas, y están llenas de tu presencia y de tu ternura. Alabado seas” (Laudato si’, oración final).

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