INMACULADA CONCEPCIÓN (8 diciembre 2015, Año Santo de la Misericordia)

De Corazón a corazón: Gen 3,9-20 ("Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre su descendencia y la suya"); Efes 1,3-12 ("Nos ha elegido en Cristo para ser santos e inmaculados"); Lc 1,26-38 ("Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo")

Contemplación, vivencia, misión: Después del pecado de los primeros padres, Dios prometió el Redentor. Nos ha elegido en Cristo para recuperar en nosotros su misma imagen. Todo esto se ha cumplido de modo especial en María, la Inmaculada, la llena de gracia desde el primer momento de su concepción. Ella es la primicia de lo que Dios quiere hacer en nosotros. “El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal” (Papa Francisco, Bula Misericordiae Vultus n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Creer en la Inmaculada significa creer que Jesús ha vencido totalmente el pecado y la muerte. Ella, Inmaculada y Asunta (glorificada en cuerpo y alma), es la primicia de la redención, como anticipo de nuestra restauración final. “En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza” (Misericordiae Vultus, n.3).

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