Miércoles semana 2ª Adviento (9 diciembre 2015, S. Juan Diego)

De Corazón a corazón: Is 40,25-31 ("El Señor reanima al cansado y reconforta al débil"); Mt 11,28-30 ("Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré… mi yugo es suave").

Contemplación, vivencia, misión: La gran sorpresa del Evangelio consiste en captar los latidos siempre nuevos y contemporáneos del Corazón de Cristo. Invita a todos a participar de su misma vida y amor. En Él encontramos el fundamento de nuestra confianza inquebrantable en el amor de Dios. En boca de Jesús, “todos” significa cada uno sin excepción. Ha venido para todos, “ha muerto por todos” (2Cor 5,14). Nos lleva a todos en su Corazón, pagando, como esposo enamorado (“Redentor”), para salvar a todos los pueblos, haciéndose pan partido (cfr. Mt 26,28), “por la vida del mundo” (Jn 6,51).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El Señor ha hecho suya nuestra historia, como “yugo” que él ha suavizado para hacérnoslo más llevadero. Es el “yugo” que compartió con su Madre, figura de la Iglesia. “Dios pensó y quiso a María santa e Inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre” (Misericordiae Vultus, n.3).

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