(Retiro I) AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

“María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.286). De la experiencia de esta misericordia, hay que pasar al servicio generoso de compartir la vida con Cristo, porque él es la Misericordia en persona.

(Meditación) SERVIDORES DE LA MISERICORDIA

1.Servidores que han experimentado la misericordia

«Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él […] nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados […] Dios es Amor» (1 Jn 4,9-10.16).

«Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial» (Gál 4,4-5). «Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—;  nos ha resucitado con Cristo Jesús» (Ef 2,4-6). «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores y yo soy el primero» (1 Tim 1,15). «Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Cor 4,7). «Yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios» (1 Cor 15,9). Experiencia de una mirada de elección, compasión-perdón, misión. Sin rebajas en la entrega y en la misión.

La llamada a Mateo: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mc 2,17). «Jesús miró a Mateo con amor misericordioso y lo eligió» (Misercordiae Vultus, n.8). Experiencia de Pedro después de la negación: «El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor […]Y, saliendo afuera, lloró amargamente» (Lc 22,61-62). Examen de amor…

Es la experiencia cotidiana con la Madre de Jesús (en su canto del magníficat): «Dios ha mirado la humildad de su esclava […] su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (Lc 1,48.50).

2.Servidores que anuncian y transmiten la misericordia

«Irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación  por el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios» (Lc 1,76-78). Ser «la voz que grita en el desierto» (Jn 1,23); «éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29); «ése es el que bautiza con el Espíritu Santo» (Jn 1,33). La humildad del servidor y apóstol: «Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3,30). Enviados para anunciar y comunicar el perdón: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1,15).

(Sermón de Pedro en Pentecostés): «Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2,38).

Hacer presente la compasión –misericordia de Jesús: «Tuvo compasión» (Mt 9,36; cfr. 20,34 ; Mc 1,41; 5,19; 6,34). «Tengo compasión» (Mt 15,32; Mc 8,2). «Como yo he tenido compasión de ti» (Mt 18,33). Jesús vio la muchedumbre necesitada y hambrienta, se compadeció y se dedicó a enseñar, acompañar, curar (cfr. Mc 6,34).

3.Servidores que viven de acuerdo con la misericordia                            

Sorprendidos por la llamada y el amor, dispuestos a amar como él: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor» (Jn 15,9). En sintonía con su donación: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn 15,13-14). «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca […] Esto os mando: que os améis unos a otros» (Jn 15,16-17).«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo» (Jn 15,26-27). «Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará» (Jn 16,14).

«Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad […] para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17,18-19.21). «Recibid el Espíritu Santo.; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados» (Jn 20,22-23).«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra»» (Hech 1,8).

«Cuanto hicisteis con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). «A la tarde te examinarán en el amor» (San Juan de la Cruz). «María Madre de la Misericordia». Madre de la Iglesia. «La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios» (Misericordiae Vultus, n.24).

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