Sábado semana 2ª Adviento (12 diciembre 2015, Virgen de Guadalupe)

De Corazón a corazón: Sir 48,1-4.9-11 (“Sus palabras (de Elías) eran fuego encendido”); Mt 17,10-13 (“Elías ya ha venido… y lo trataron a su antojo”).

Contemplación, vivencia, misión: Cada persona humana está llamada a dejar una huella imborrable de Dios Amor. Los profetas, como Elías, tenían una misión especial con vistas a preparar la venida de Cristo; no se amilanaron ante las dificultades. Juan Bautista es el último eslabón del profetismo del Antiguo Testamento, como Precursor de Cristo ya presente. Para transparentar a Cristo (“pan de vida”) y ser expresión de su amor, hay que aprender a no buscarse a sí mismo y a dejarse triturar como los granitos de trigo en el molino.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: "Yo soy la Madre del Dios por quien se vive… Tú estás en mi regazo" (la Virgen a San Juan Diego). “Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, María estuvo preparada desde siempre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres” (Misericordiae Vultus, n.24). Ver Virgen de Guadalupe en Año Litúrgico del este blog.

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