Domingo 3º de Adviento (13 diciembre 2015)

De Corazón a corazón: Sof 3,14-18 ("Alégrate, hija de Sión… el Señor está en medio de ti"); Fil 4,4-7 ("Estad siempre alegres en el Señor, estad alegres… El Señor está cerca"); Lc 3,10-18 ("Viene el que… os bautizará en Espíritu Santo y fuego")

Contemplación, vivencia, misión: La alegría del “dar” se concreta en descentrarse de sí mismo, para que Cristo sea amado y todos se sientan amados por él. María recibió antes que nadie esta “alegría” y “gozo grande”, que es para todos. La cercanía de Cristo se va haciendo cada vez más encuentro definitivo con él, por un proceso que parece ausencia y silencio, pero que, en realidad, es Él mismo como Palabra pronunciada en el silencio. “Ámalo y se te acercará; ámalo y habitará en ti. El Señor está cerca, nada os preocupe. ¿Quieres saber en qué medida está en ti, si lo amas? Dios es amor” (S. Agustín, Sermón 21).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La alegría está en la sorpresa de encontrar a Cristo escondido en nuestras circunstancias. Hay que dejarse sorprender como María (cfr Lc 1,29ss). “La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor” (Misericordiae Vultus, n.24).

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