Viernes 18 diciembre 2015, Adviento, Expectación de María

De Corazón a corazón: Jer 23,5-8 ("Suscitaré a David un Germen justo"); Mt 1,18-24 ("José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo… el Emmanuel")

Contemplación, vivencia, misión: Entre tantos adornos "navideños", Jesús parece el gran ausente. Las "dudas" de San José reflejan nuestra perplejidad ante tanta bondad de Dios que quiere compartir nuestra misma realidad histórica. Jesús nace de nuestra estirpe, para hacernos partícipes de su misma divinidad, como hijos en el Hijo, también por obra del Espíritu de Amor. Hace posible que lleguemos a ser persona humana de un modo nuevo. “María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir ninguno” (Misericordiae Vultus, n.24)

*Hacia la Navidad con la Madre de Jesús: María es "siempre Virgen" porque pertenece totalmente (en cuerpo y corazón) a Cristo su Hijo: "Guiada por el Espíritu Santo, se consagró toda al ministerio de la redención de los hombres" (PO 18). Su corazón nunca puso obstáculo al amor. La “expectación” de María, antes de Navidad, es ahora en la Iglesia anhelo materno de que nazca Jesús en todos los corazones. Si no, no hay Navidad.

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