Lunes 21 diciembre 2015, semana cuarta Adviento

De Corazón a corazón: Cant 2,8-14 (“Mi amor ya llega… Tu voz es dulce y tu rostro encantador”) / Sof 3,14-17 (“Hija de Sión, alégrate”); Lc 1,39-45 (Isabel: “El niño saltó de alegría en mi seno… Dichosa tú que has creído”)

Contemplación, vivencia, misión: El encuentro de María con Isabel, ambas con su niño en el seno (respectivamente, Jesús y Juan), es una imagen de una realidad permanente: la relación mutua entre María y la Iglesia. El punto de referencia es Jesús. María había dicho un “sí” de totalidad, como virgen y madre; Isabel alaba su fe y se contagia de su santidad. El Espíritu Santo, que formaba a Jesús en el seno de María, santificó a quien sería la “voz” precursora de la “Palabra”. María y la Iglesia son ya ahora una sola Madre de la Misericordia: recibir a Cristo, el Verbo hecho hombre, y transmitirlo al mundo.

*Hacia la Navidad con la Madre de Jesús: “Paraos a pensar cuán cuidadosa y alegre andaba la Virgen en estos ocho días (antes de Navidad), qué cuidados traía en su corazón, no como los vuestros… Por eso vuestro oficio ha de ser estos ocho días en disponeros. Jesucristo ha de nacer en mi alma, ¿qué aparejo haré, cómo lo aderezaré, para que cuando venga la halle bien aparejada?” (S. Juan de Ávila, Sermón 2).

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