Martes 22 diciembre 2015, semana cuarta Adviento

De Corazón a corazón: 1Sam 1,24-28 (Ana: “Mi corazón exulta en el Señor”); Lc 1,46-56 (María: “Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador… ha mirado la nada de su sierva… ha hecho en mí cosas grandes”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús trae la verdadera alegría: la de saberse amado y acompañado en la propia realidad pobre y limitada. Navidad necesita hacerse eco del himno de la Madre de Jesús (el “Magníficat”): “Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor” (S. Ambrosio). Es el momento más oportuno para disipar dudas y desánimos. Hay que quitar del corazón lo que estorba a la verdadera alegría, que consiste en la verdad de la donación al estilo de Jesús. La alegría de Navidad nace en el corazón que se deja sorprender por este amor misericordioso, y luego se dedica a servir y hacer felices a los demás.

*Hacia la Navidad, con la Madre de Jesús: El “Magníficat” es un manojo de sentimientos de María, arrullando al Niño en su seno y queriendo ponerlo en nuestras manos.“Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende «de generación en generación» (Lc 1,50).También nosotros estábamos presentes en aquellas palabras proféticas de la Virgen María” (Misericordiae Vultus, n.24)

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