San Esteban protomártir (26 diciembre 2015)

De Corazón a corazón: Hech 6,8-10; 7,54-60 (“Señor, no les tengas en cuenta este pecado”); Mt 10,17-22 (“Os entregarán a los tribunales… por mi causa… para que deis testimonio”).

Contemplación, vivencia, misión: Esteban es una perla de la corona del Niño Jesús. El “protomártir” cristiano murió como el Señor, amando y perdonando. Su profesión de fe fue una llamada a la fe. La nota final de confianza y de perdón es la garantía para saber que no se movió por el rencor o por la lógica humana, sino por el mismo Espíritu Santo que es Espíritu de amor, que guió siempre a Jesús y que guía siempre a la Iglesia por el camino del perdón y de la misericordia. Este milagro de amor sólo lo puede hacer Dios Amor. “Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona” (Misericordiae Vultus, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Para ser pan de Cristo, hay que hundirse en el surco y dejarse triturar en el molino, amando y perdonando. María y José experimentaron el dolor de que en “Belén” (“casa del pan”) “no había lugar para ellos” (Lc 2,7) que traían el “pan de vida” (Jn 6,35ss).

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