SANTOS INOCENTES (28 diciembre 2015)

De Corazón a corazón: 1Jn 1,5-2,2 ("Jesucristo es víctima de propiciación por nuestros pecados"); Mt 2,13-18 ("Herodes va a buscar al niño para matarlo… Envió a matar a todos los niños de Belén")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa, pero también es un misterio. Tanta gente buena que se desvive por servir y, al mismo tiempo, tantos desastres personales y sociales. A Herodes se le ocurrió quitarse de encima la “pesadilla” de “alguien” que le podía arrebatar su poder; la decisión no podía ser más desastrosa y absurda. La muerte de los Inocentes se actualiza en cada período histórico, también en los emigrantes que casi diariamente se ahogan en el Mediterráneo (2015) en los cristianos martirizados. Pero Jesús ha asumido nuestra historia y la ha “rescatado”, para convertirla en una página de su propia biografía de Hijo amado del Padre. Las “marginaciones” y los sufrimientos se pueden convertir en “toque” del amor de Dios y en “complemento” de la vida de Jesús.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El misterio de Cristo se “completa” en cada ser humano que peregrina en la historia y especialmente en cada “mártir” y en cada refugiado y descartado. María experimentó en su corazón la espada del dolor: gestar y dar a luz la Palabra hecha carne e insertada en nuestra historia. Ella nos gestó a nosotros en Cristo. En el corazón de la Iglesia se tiene que reflejar el Corazón misericordioso de María, quien, como Jesús, ama y perdona.

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