Domingo segundo después de Navidad (3 enero 2016)

De Corazón a corazón: Sir 24,1-4.12-16 (“La sabiduría se alaba en medio de los suyos”); Ef 1,3-6.15-18 (“Nos ha elegido en Cristo… a ser sus hijos”); Jn 1,1-18 (“A todos los que lo reciben les da el ser hijos de Dios”).

Contemplación, vivencia, misión: Todo ser humano es hijo de Dios y amado por Él. Pero la elección divina va más allá: nos ofrece una nueva filiación, por la que participamos en la misma naturaleza de Dios (cfr. 2Pe 1,4) y en la misma filiación divina de Jesús (cfr. Efes 1,5). Es el regalo inaudito e inimaginable que trae Jesús para los que creen en él.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María “puso al niño en un pesebre” (Lc 2,7). "Allegaos al pesebre y pedidle con fe: Señor, pues que tú te ablandaste, ablándame a mí el corazón” (S. Juan de Ávila, Sermón 2). “La indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación” (Mensaje Paz 2016) (Ver Epifanía en la página siguiente o en Año Litúrgico del blog)

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