Miércoles 6 enero (donde Epifanía se celebró el domingo)

De Corazón a corazón: 1Jn 4,11-18 (“Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros… el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo… nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor”); Mc 6,45-52 (“¡Animo!, que soy yo, no temáis”)

Contemplación, vivencia, misión: Continuamente descubrimos la novedad del amor, personificado en Cristo, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, encarnación de Dios Amor. Cristo es siempre fiel al amor y no deja a nadie solo. Todo es gracia, expresión y mensaje de Dios Amor. Hemos conocido su amor a través de la creación, de la historia y especialmente a través de la vida y mensaje de Jesús, como Palabra personal del Padre. La fe y la esperanza abren los oídos del corazón a la voz entrañable de quien continúa diciendo: “Soy yo”. En él, ahora presente y resucitado, se apoya toda la creación y se centra toda la historia como en su clave de interpretación.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Al darnos a su Madre como Madre nuestra, Jesús nos salva de nuestros miedos e inseguridades. La Iglesia aprende, de corazón a corazón, a ser mensajera de este amor misericordioso. “Hoy más que nunca resulta muy apropiado que invoquemos a la Virgen María, sobre todo como Madre de la Misericordia” (Papa Francisco 1.1.16 SMªM).

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