Sábado 9 enero 2016 después de Epifanía

De Corazón a corazón: 1Jn 4,11-18 (“Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros… el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo… Dios es amor”); Mc 6,45-52 (“¡Animo!, que soy yo, no temáis”). (Textos alternativos: 1Jn 5,14-21; Jn 3,22-30)

Contemplación, vivencia, misión: Continuamente descubrimos la novedad del amor, personificado en Cristo, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano. Cristo es siempre fiel al amor y no deja a nadie solo. Todo es gracia, expresión y mensaje de Dios Amor. El miedo a las cosas y a los acontecimientos humanos pierde su consistencia, cuando se descubre esta presencia amorosa de un Dios que lo llena todo. Jesús nos salva de nuestros miedos e inseguridades. Hemos conocido su amor a través de la creación, de la historia y especialmente a través de su misma vida y mensaje, como Palabra personal del Padre. La fe y la esperanza abren los oídos del corazón a la voz entrañable de quien continúa diciendo: “Soy yo”. En él, ahora presente y resucitado, se poya toda la creación y se centra toda la historia.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Como Madre de la Misericordia, “María está en el corazón de la Iglesia” (Redemptoris Mater 27), como “Virgen hecha Iglesia” según la expresión de San Francisco de Asís.

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