BAUTISMO DEL SEÑOR (10 enero 2016, año C)

De Corazón a corazón: Is 40,1-5.9-11 (“Consolaos, pueblo mío… El Señor viene… como un pastor que pastorea su rebaño”); Tit 2,11-14; 3,4-7 (“Nos salvó por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo”); Lc 3,15-16.21-23 (“Os bautizará con Espíritu Santo y fuego… Tú eres mi Hijo amado”)

Contemplación, vivencia, misión: El Padre nos incluye a nosotros en Cristo (“mi Hijo amado”) porque Cristo asume nuestra vida y nuestro pecado para transformarnos en él por participación en su misma vida. Así es la obra del Espíritu de amor, el mismo que guió toda la vida de Jesús. El bautismo es el inicio de un proceso que repercute en todo el cosmos y en toda la historia humana. “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero … es un agente evangelizador” (Evangelii Gaudium, n.120). “La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres” (Mensaje Paz 2016 y MV n.12).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cristo “trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado” (Gaudium et Spes, n.22).

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