Miércoles primera semana tiempo ordinario (13 enero 2016)

De Corazón a corazón: 1Sam 3,1-4,1 (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”); Mc 1,29-39 (“Curó a muchos… Fue a un lugar solitario y se puso a hacer oración… Todos te buscan… Vayamos a otra parte”)

Contemplación, vivencia, misión: En el Corazón de Jesús cabemos todos y cada uno: la suegra de Pedro que quedó curada y toda la muchedumbre que le buscaba y seguía. Jesús se entrega generosamente a la acción apostólica y también a la contemplación, se inserta en un lugar preciso y marcha hacia otro lugar… La armonía está en la “misión”: ser enviado por el Padre para un proyecto de amor. Jesús ha venido sólo para realizar este proyecto. Es la disponibilidad desde el seno de María: “vengo para hacer tu voluntad” (Heb 10). En ella había resonado ya la fidelidad de Samuel (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María se dejó sorprender y contagiar por la vida “sacerdotal” de Jesús, “ocupado en las cosas” o en el amor de donación al Padre (Lc 2,49.51). Una Iglesia “en salida” (misionera) y “misericordiosa” es un Iglesia humilde, pobre y contemplativa, como María.

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