Sábado primera semana tiempo ordinario (16 enero 2016)

De Corazón a corazón: 1Sam 9,1-10,1 (Samuel unge a Saúl como rey); Mc 2,13-17 (“Vio a Leví… Sígueme… No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús llama con una declaración de amistad para convivir con él. Nos saca del polvo y del barro, para hacernos sus amigos. Sólo pide relación, sintonía, imitación, y él nos regala transformación como participación en su misma vida divina. La vocación tiene siempre como objetivo amarle y hacerle amar. Cuando uno se separa de esta perspectiva vocacional, puede terminar como Saúl. Jesús llama a algunos a ser su expresión, participando de modo especial de su sacerdocio y mediación. Su “sígueme” resuena en los corazones que él ha escogido, como en Mateo el publicano o en Saulo el perseguidor. La iniciativa es suya, siempre como declaración de amor y mirada compasiva.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María sigue cantando (por medio de la Iglesia) la misericordia de Dios para todos, experimentada en su propia “nada” (Lc 1,48.50). “María es la que de manera singular y excepcional ha experimentado -como nadie- la misericordia y, también de manera excepcional, ha hecho posible con el sacrificio de su corazón la propia participación en la revelación de la misericordia­ divina” (Dives in Misericordia, n.9)

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