Viernes semana tercera tiempo ordinario (29 enero 2016)

De Corazón a corazón: 2Sam 11,1-10.13-17 (Pecados de David); Mc 4,26-34 ("El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra")

Contemplación, vivencia, misión: Todo lo “pequeño” es grande si refleja el amor de Dios. Se siembra un gesto de servicio, a veces desconocido, y produce fruto incalculable. Muchas personas “consagradas” han dedicado su vida a la santificación de los sacerdotes. Han sido pequeñas semillas de oración y sacrificio, que han sostenido miles de vidas sacerdotales en su entrega generosa, al margen de la publicidad. La debilidad humana es mucha (como la de David), pero el Señor ha escogido lo débil para mostrar su poder misericordioso.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María, la “sierva de Señor” y “llena de gracia”, experimentó más que nadie la misericordia en su propia “nada”. María recibió con un "sí" al Verbo encarnado, en su seno y también en su corazón. La orientación del corazón de la Iglesia hacia Dios Amor ya tiene una pauta certera: el corazón de la Madre de Jesús. "A partir del «fiat» de la humilde esclava del Señor, la humanidad entera comienza su retorno a Dios" (Marialis cultus, n.28).

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