Jueves semana cuarta tiempo ordinario (4 febrero 2016)

De Corazón a corazón: 1Re 2,1-4.10-12 (Consejos de David moribundo a Salomón: “Observa la ley del Señor”); Mc 6,7-13 (“Los envió de dos en dos”)

Contemplación, vivencia, misión: Así lo entendió y vivió San Francisco, al pie de la letra: “no llevéis nada para el camino”. Los santos son el Evangelio vivo. Lo importante es el desprendimiento, como actitud de libertad para dedicarse al anuncio del evangelio. Las cosas que se usan son para servir mejor. Los campos de apostolado quedan cerrados cuando se quiere anunciar el evangelio viviéndolo a medias. A “los suyos”, Jesús les invita a vivir como él, a sentirlo presente y cercano en medio de ellos y a anunciarlo a todos los hermanos. Esta llamada a la “conversión” es una invitación a abrirse al Amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “A los pies de la cruz, María vio cómo su Hijo se ofrecía totalmente a sí mismo, dando así testimonio de lo que significa amar como lo hace Dios” (Papa Francisco, 1.1.16 SMªM). La alegría de la esperanza se recupera al cerciorarse de la cercanía de Cristo, cuya vida es siempre de donación, desde el seno de María hasta la cruz, y ahora en la Eucaristía y en medio de su comunidad eclesial.

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