Sábado semana cuarta tiempo ordinario (6 febrero 2016, Mártires japoneses)

De Corazón a corazón: 1Re 3,4-13 (Oración de Salomón: “Señor, concede a tu siervo un corazón dócil para aprender a hacer justicia a tu pueblo”); Mc 6,30-34(“Venid a un lugar solitario para descansar… Vio mucha gente y sintió compasión de ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Salomón había pedido “un corazón que entienda”. Jesús invita a sus discípulos al descanso y a la soledad contemplativa. Así podrían comprender el sentido de su “compasión”. Así trata a Jesús a los suyos: quiere hacerles felices aún en cosas tan sencillas como el descansar por amor a él. Pero luego viene el premio mejor: contagiarse de sus amores, de su compasión por toda la humanidad. Los acontecimientos humanos históricos sólo se pueden afrontar adecuadamente en sintonía con los sentimientos de Cristo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El Corazón compasivo de Jesús se formó en sintonía con el Corazón de su Madre y nuestra; al darnos a su Madre, nos invita a ser Iglesia en sintonía con ella. “«Dios te salve, Madre de misericordia, Madre de Dios y Madre del perdón, Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría». En estas pocas palabras se sintetiza la fe de generaciones de personas que, con sus ojos fijos en el icono de la Virgen, piden su intercesión y su consuelo” (Papa Francisco, 1.1.16 SMªM)

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