Domingo quinto tiempo ordinario (7 febrero 2016)

De Corazón a corazón: Is 6,1-8 ("Santo Santo, Santo… Heme aquí, envíame"); 1Cor 15,1-11 ("No soy digno de ser llamado apóstol… Por la gracia de Dios, soy lo que soy"); Lc 5,1-11 ("Enseñaba a la muchedumbre desde la barca… Guía mar adentro… No soy digno… Serás pescador de hombres… Lo dejaron todo y lo siguieron")

Contemplación, vivencia, misión: Cercanía y proximidad de Jesús, su presencia que parece ausencia. Habla y parece que calla. Él es Palabra pronunciada en un silencio eterno (Verbo) y es presencia de “Dios con nosotros” (Emmanuel). Por esto, también la vida cristiana es siempre un ir “más allá” de los dones de Dios, hasta encontrar al mismo Dios que se da tal como es. Entonces la pobreza de la realidad humana se deja sentir más fuerte; pero él está ahí purificando y transformando la debilidad en fuerza suya. Dios elige a instrumentos de barro para transformarlos en instrumentos vivos y eficaces.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “El Hijo de Dios, que se hizo carne para nuestra salvación, nos ha dado a su Madre, que se hace peregrina con nosotros para no dejarnos nunca solos en el camino de nuestra vida, sobre todo en los momentos de incertidumbre y de dolor” (Papa Francisco, 1.1.16 SMªM). María es figura de la Iglesia, signo de la cercanía de Dios.

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