Viernes después de Ceniza (12 febrero 2016)

De Corazón a corazón: Is 58,1-9 ("El ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad… partir con el hambriento tu pan"); Mt 9,14-15 ("Cuando les será arrebatado el esposo, entonces ayunarán")

Contemplación, vivencia, misión: El "sacrificio" ("ayuno") nos hace experimentar y corregir la "pobreza" de nuestra realidad limitada. La "misericordia" (relacionada con la "limosna") nos hace vivir en sintonía con los hermanos. La humildad y la caridad son las dos alas de una verdadera oración, como actitud filial; entonces siempre se encuentra tiempo para relacionarse con nuestro Padre Dios. El camino de cuaresma hacia la Pascua se comparte con Cristo "esposo", "consorte" de nuestra existencia. Sólo con él, nuestra "cruz" es la suya y en él recobra su sentido.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María es la mujer que ponía la levadura en la harina (cfr. Lc 13,21), para elaborar "el pan nuestro de cada día" (Lc 11,3). Junto a su corazón se formó el “pan de vida”; ella nos ayuda a ser, con Cristo, “pan partido” para los hermanos. Ella es “icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada” (Mensaje Cuaresma 2016).

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