Lunes semana primera de Cuaresma (15 febrero 2016)

De Corazón a corazón: Lev 19,1-2.11-18 (“Sed santos, porque yo, vuestro Dios, soy santo… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”); Mt 25,31-46 (“Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”)

Contemplación, vivencia, misión: Ser “santo” equivale a ser destello del amor de Dios. Su modo de amar es darse a sí mismo. Todo ha sido creado por amor, también los dones pasajeros que, al evaporarse, nos hacen sufrir. La única explicación posible sobre los hechos históricos dolorosos, es el rostro de Cristo que muere amando y perdonando. Cuando intentamos, con su ayuda, ser un destello de su amor, las cosas y los hechos recobran su verdadero sentido. Los “mandamientos” son el signo de que Dios se ha hecho mendigo de nuestro amor. La historia es un examen de amor sobre nuestra relación con los hermanos: “A mí me lo hicisteis”. Si estamos “bautizados” en Cristo, es posible ser santos. Nuestra vocación es el amor.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “El regalo que María nos hace al darnos a Jesucristo es el del perdón que renueva la vida, que permite cumplir de nuevo la voluntad de Dios, y que llena de auténtica felicidad. Esta gracia abre el corazón para mirar el futuro con la alegría de quien espera” (Papa Francisco 1.1.16, SMªM)

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