Domingo segundo de Cuaresma (21 febrero 2016)

De Corazón a corazón: Gen 15,5-12.17-18 (“Cuenta las estrellas… así será tu descendencia… Selló el Señor una alianza con Abraham”); Fil 3,17-4,1 (“Esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo”); Lc 9,28-36 (“Su rostro se transfiguró… Conversaban con él Moisés y Elías sobre su pasión”)

Contemplación, vivencia, misión: El camino de pasión es camino de Pascua. La historia de dolor sólo se explica a la luz de Jesús muerto y resucitado. Somos ciudadanos del cielo, pero todavía caminamos como peregrinos entre luces y sombras. La cruz ilumina el camino. Todos los anhelos del corazón humano y de los pueblos, así como todas las promesas antiguas, se desvelan en Jesús.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Escuchar la Palabra de Dios en el corazón, como María, ilumina y salva. La “Palabra”, que estuvo en el seno y en el corazón de María, guía a la Iglesia por el mismo camino pascual de cruz y de resurrección. “La Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cfr. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cfr. Lc 1,38)” (Mensaje Cuaresma 2016).

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