Miércoles semana segunda de Cuaresma (24 febrero 2016)

De Corazón a corazón: Jer 18,18-20 (“Tramemos algo contra Jeremías, hirámosle”); Mt 20,17-28 (“El hijo del hombre será entregado… le condenarán a muerte… al tercer día resucitará… ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber?”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús asume en sí mismo todas la injusticias y los crímenes de la historia humana. Su objetivo es sanar a todos sin discriminación; da su vida amando y perdonando. Desde la Encarnación hasta la cruz, su vida es un "sí" de donación total, fundamento del pacto definitivo ("Alianza") de amor. Nos ha injertado en su muerte y también en su resurrección. El secreto de nuestra felicidad está en el "compartir" con él, para beber su mismo cáliz o correr su misma suerte. “Dios se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral” (Mensaje Cuaresma 2016).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La madre de Santiago y Juan se prestó al juego de la ambición de los primeros puestos. La Madre de Jesús, Madre de la Misericordia, entiende mejor y nos ayuda a hacer de la vida un "sí" en unión con su Hijo. La identidad de la Iglesia, “esposa” de Cristo, está en el dar y darse.

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