Sábado semana tercera de Cuaresma (5 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Os 6,1-6 (“Venid, volvamos al Señor… él nos curará… Yo quiero el amor, más que holocaustos”); Lc 18,9-14 (“Dos hombres subieron al templo a orar… un fariseo y un publicano”)

Contemplación, vivencia, misión: La oración cristiana es actitud filial de humildad, confianza y entrega. "Volvemos" a Él, de quien venimos, para corresponder a su amor. Orar es sentirse pobre, pero amado. Es un deseo, que se hace búsqueda humilde y confiada. “Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Cant. 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo” (Mensaje Cuaresma 2016)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En María, la oración (su "Magníficat") era un movimiento del corazón, para alabar, agradecer, cantar la misericordia, esperar y servir. Así se abre y se ablanda diariamente el corazón de la Iglesia madre de misericordia.

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