Domingo cuarto de Cuaresma (6 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Jos 5,9-12 ("Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto… Celebraron allí la Pascua"); 2Cor 5,17-21 ("El que está en Cristo es una nueva criatura… le hizo pecado por nosotros"); Lc 15,1-3.11-32 (Hijo pródigo: "Estando él todavía lejos, le vio su padre… y conmovido, corrió… y le besó")

Contemplación, vivencia, misión: La parábola del hijo pródigo es siempre nueva. Todos los detalles están elaborados en el Corazón de Jesús, pensando en cada uno de nosotros. La “compasión” del Padre es de ternura materna. El cariño con que el Padre dice “mi hijo”, es como cuando en el bautismo y en el Tabor, el Padre dijo “ni Hijo amado”. “La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer», restableciendo de ese modo la relación con él” (Mensaje Cuaresma, cita Misericordiae vultus, n.21).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En Cristo, ya somos hijos en el Hijo, “nueva creación”, fruto de su “Pascua”. Basta con dar el primer paso, con Él, para escuchar los latidos del corazón “materno” de Dios, que se reflejan en el amor materno y misericordioso de María y en la vida y servicio ministerial de la Iglesia.

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