Martes semana cuarta Cuaresma (8 marzo 2016, S. Juan de Dios)

De Corazón a corazón: Ez 47,1-9.12 ("Donde penetra esta agua lo sanea todo… Esta agua viene del santuario"); Jn 5,1-16 ("¿Quieres curarte?… No tengo nadie… Levántate")

Contemplación, vivencia, misión: Nuestro bautismo es un proceso continuo de recibir y beber el "agua viva" prometida por Jesús, como participación en su misma vida divina. La cercanía de Jesús a cada ser humano es peculiar e inédita; todos y cada uno formamos parte de su misma historia. Nos lleva en su corazón y nos quiere sanar, pero quiere nuestra colaboración. Lo primero es reconocer nuestra realidad quebradiza y luego, siguiendo su invitación, intentar dar un paso, sólo uno, aquí y ahora, también ayudando a los demás. “Mediante las (obras de misericordia) corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas … mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores” (Mensaje Cuaresma 2016).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El agua de las vasijas en las bodas de Caná se convirtió en un vino nuevo, abundante y sorprendente. Para el milagro fue necesario que "alguien" (la Madre de Jesús) captara la necesidad, la presentara al Señor e invitara a los demás a colaborar escuchando su palabra. Es la misión misericordiosa de la Iglesia.

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