Miércoles semana cuarta Cuaresma (9 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Is 49,8-15 ("¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?… Yo no te olvido"); Jn 5,17-30 ("No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Todos los bienes de la creación, también la paternidad y la maternidad, se encuentran en Dios como en su fuente y de manera sublime y trascendente. Dios ha querido manifestar su "compasión" como ternura materna. Es la palabra con que Jesús describe la actitud del padre del hijo pródigo (cfr. Lc 15,20) o su misma actitud compasiva ante una muchedumbre necesitada (cfr. Mt 15,32). Jesús, al cumplir la voluntad salvífica del Padre, es la epifanía personal del amor paterno y materno de Dios. “Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia” (Evangelii Gaudium, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La ternura materna de la Madre de Jesús, hacia él y hacia nosotros, sigue siendo una realidad en nuestro caminar histórico: "La Bienaventurada Virgen… mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz… se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció con corazón maternal a su sacrificio… y, por fin, fue dada como Madre al discípulo" (LG 58). La Iglesia aprende de ella esta actitud de “corazón maternal”.

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