Jueves semana cuarta Cuaresma (10 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Ex 32,7-14 ("Se han hecho un becerro fundido y se han prostrado ante él"); Jn 5,31-47 ("El Padre, que me ha enviado, da testimonio de mí… No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios")

Contemplación, vivencia, misión: Construimos "becerros" de oropel o de chatarra, cuando anteponemos algo o alguien al amor de Cristo. La acusación más seria que hizo el Señor es: "No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios". El "ateísmo" verdadero consiste en no dar a Dios el corazón y en hacer de los hermanos una cosa útil y, cuando ya no interesa, desechable. Vivir en Cristo da sentido a la vida personal y comunitaria. “La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cfr. 1Jn 4,10) y por eso, …vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva” (Evangelii Gaudium, n.24).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María aceptó a su Hijo Jesús, tal como era en el proyecto del Padre (cfr. Lc 2,49). Por esto vivió de sorpresa en sorpresa, con una fe esperanzada y transformada en donación plena. La naturaleza de la Iglesia consiste en experimentar, recibir y transmitir a Jesús, tal como es.

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