Viernes semana cuarta Cuaresma (11 marzo 2016)

De Corazón a corazón: Sab 2,1.12-22 ("Tendamos lazos al justo… condenémosle a una muerte afrentosa"); Jn 7,1-2.10.25–30 ("Yo le conozco (al Padre) porque vengo de él y es él quien me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Es un dato curioso en la historia de todos los pueblos: si alguien (un "justo") quiere hacer de su vida sólo donación sin ruidos, queda ridiculizado y hasta puede llegar a ser "crucificado". Si Jesús hubiera nacido en otro pueblo y en otra época, le hubiera ocurrido lo mismo. Es la "suerte" de Jesús, que él quiere compartir con "los suyos" hasta "el final" (Jn 13,1). “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande … La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios” (Evangelii Gaudium, n.112). El Señor nos salva en la Cruz (suya y nuestra)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María recordó siempre la profecía de Simeón sobre la "espada" (Lc 2,35)). La razón de su existir era sólo la de "compartir" la misma suerte de su Hijo. Es "la mujer" (Jn 19,26), la madre "consorte", virgen fiel y fecunda, que comparte el "dolor" y el "gozo" (Jn 16,21) de Jesús y de "los suyos". Y así es figura de la Iglesia, íntimamente relacionada con Cristo.

Los comentarios están cerrados.